lunes 27 de julio de 2009

El Lenguaje del Tango..

Hoy llegué a casa, por la tarde, mientras cocinaba y respondía mensajes de texto me entretuve leyendo la historia de una mujer que decide aprender a bailar Tango.
En síntesis, ante la escasés de pareja de baile, convence a su marido a estudiar con ella y descubre la ausencia de armonía entre dos cuerpos que no logran llenar ese "uno" que necesita la danza.


Leyendo este relato de cinco clases de Tango de Julia Atanasópoulo García “Bailemos Tango, mi Vida”- Jorge Bucay de "Amarse con los ojos abiertos" (Que haciendo click en el título de la obra podrán leerla)
me puse a pensar en como todo tiene sentido..
como todo tiene que ver con todo..
La relación que le encuentro con la comunicación es que en ambos se encuentran presentes elementos básicos necesarios para establecer un sencillo diálogo: Emisor, Receptor, Mensaje, Código e Intencionalidad.

El Tango como danza, forma parte de una disciplina artística: la Expresión Corporal y posee sus propios códigos, técnicas y procedimientos de lenguaje. Movimientos o gestos que“fluyen”, manifestando cosas de nosotros como si fuesen palabras; expresando nuestras emociones a través del lenguaje de nuestro cuerpo basado en los conceptos de pluralidad y diversidad promoviendo el desarrollo de las competencias expresivo-comunicativas.

Al mismo tiempo considero que su aprendizaje implica necesariamente el lenguaje explícito para poder arribar al implícito del cuerpo expresándose en un mensaje intencional.

Llevando esta situación comunicacional que implica la danza a otra de lenguaje verbal -por ejemplo- entre dos o más personas pienso que es tan necesaria como en el Tango el “entenderse” el hablar el “mismo lenguaje” dentro de los parámetros de un Código conocido por ambos o más personas para poder establecer esa comunicación.

Hasta que en el momento menos pensado y, casi sin darnos cuenta, lo matemático del 2/4 se vuelve mágico y los cuerpos hablan solos, se dicen todo..

Los elementos que hacen eficaz esta comunicación en el aprendizaje de su coreografía y que pueden generalizarse son: la apertura al diálogo, la predisposición en primera instancia, el manejo del mismo código, la perseverancia, las “ganas de” el esfuerzo, la dedicación, el tomarme el tiempo de “escuchar al otro” y responderle con mi cuerpo, la presencia de un mediador (en este caso el profesor de Tango) que va obrando, cual andamiaje, las instancias de aprehensión de contenidos en grado de complejidad creciente.

Los elementos que obstaculizaron la comunicación considero que fueron el subestimar al otro, el restarle importancia, quizás la ansiedad de lograrlo rápido, la frustración ante los primeros intentos, los “silencios” que a veces hieren más que mil palabras, los juzgamientos..

Considero necesario aclarar, que la lectura del texto me dio un cierto permiso a ver un poco más allá de la historia en sí; creo que el pretexto circunstancial de aprender Tango dejó en evidencia algo que venía sucediendo hacía tiempo en la pareja: la falta de comunicación; el no entenderse a pesar de tanto tiempo transcurrido juntos que interpolado, tranquilamente, puede sucedernos a todos y no necesariamente con una pareja, sino en la vida cotidiana, con un superior, con un colega, con un amigo, con un alumno etc., etc., etc.

Muchas veces esos “sobrentendidos” de cosas que callamos, esos “supuestos” que no decimos o la mala interpretación de nuestros mensajes implícitos de lo que muchas veces explicitamos, conllevan a interpretaciones diferentes de una misma situación..

"...Mientras haya mil cosas para ver, habrá mil millones de ojos para mirar..."

ce